CRÓNICA DE LA COPA DE ANDALUCÍA
Pues una semana antes, ya andábamos escudriñando los “partes de meteo” para intentar saber cuánto viento íbamos a tener, y las perspectivas no eran nada halagüeñas: la borrasca amenazaba con lluvia y poco viento.
Además, el domingo anterior a la regata, Arturito y un servidor se fueron al campo de regatas y disfrutaron de un magnífico día de terral con 14-16 nudos de viento (estupendo día de juego 2). Negro vaticinio: en Málaga, cuando el terral empieza a soplar, lo hace durante uno, tres o cinco días como máximo (siempre impares); por lo tanto, el sábado, hechas las cuentas, no habría viento y, lo mas seguro, llovería.
Pues bueno: si las perspectivas de viento son nulas y las amenazas de lluvia son severas, pues por lo menos se inscribirá poca gente -dijo la organisaçao-.
¡¡Y un mojón!! A Málaga vamos todos porque así disfrutaremos todos de un estupendo día de sol, botellines de cerveza Alhambra y charla distendida mientras el comité de regatas (Escolano America’s Cup) intenta poner un recorrido medio decente sin que la gente se cabree.
En estas estamos cuando el día 11 amanece con viento de levante de 14 nudos pa’empezá: -¡joé, qué sorpresa!- dijo mas de uno que se vino a Málaga sólo con el juego 1 (total, para lo que va a soplar...).
Pues la cagaste, Burt Lancaster, porque con el juego uno, salvo cuatro mangas el domingo (la última forzadita) no se pudo navegar. El resto de las mangas se tuvo que correr con el juego dos y hubo algún momento el domingo en el que los regatistas estuvieron pensando seriamente en colocar el juego 3 (a ver si estreno el mío de una vez un día de estos).
Pero vayamos ya a la regata:
El campo de regatas estuvo situado en la dársena exterior del muelle de Levante del Puerto de Málaga, el mismo escenario del último Campeonato de España. Es un campo que presenta vientos francos a las tres posibilidades ventosas de Málaga: Poniente y Terral (mar llana y sin olas) y Levante (como mínimo, olas cortitas y, a partir de ahí, hasta “maretón). La zona de control es un lujo por su altura y la zona de botadura es bastante cómoda.
El sábado amaneció con viento de Levante de 14 nudos por lo que la flota aparejó directamente el juego 2. Las inscripciones llegaron a 26 por lo que hubo que distribuir dos flotas. Sin embargo, después de las dos mangas previas, en ningún momento se pasó de los 20 participantes, por lo que, en el las sucesivas 15 mangas, se pudo desarrollar la regata con una sola flota de 20 regatistas como máximo.
Desde el principio, Alfonso Moreno se destacó sobre el resto de los regatistas. Sólo le planteaban algunos problemas Miguel Ángel Iglesias, Óliver Góngora y un servidor, Javier Contreras.
El campo no era nada fácil pues el trayecto hasta barlovento, aunque estaba perfectamente montado y no favorecía de entrada ningún bordo, presentaba un bordo amurado a babor muy desconfortante con olas de hasta metro y medio con amenaza de estrellar el barco contra el faldón del muelle. En consecuencia, la mayoría de la flota optó por el bordo de estribor que, convenientemente alargado, una vez conseguida la virada, permitía un trazado hasta la boya de barlovento mas cómodo, si bien las olas hacían perder bastante del barlovento ganado en el bordo estirado.
Tras la difícil virada de barlovento (alguno todavía está intentándolo) llegaba un corto largo de desmarque que, con las olas descritas, facilitaba planeadas que pocos metristas reconocen haber disfrutado previamente. La popa hasta sotavento tampoco era manca, aunque menos espectacular que el corto bordo anterior.
En sotavento (relativamente protegido del oleaje) empezaba un largo bordo hasta el calvario de barlovento: aquellos que prolongaban al máximo el bordo amurado a babor, comprobaban con alegría que el faldón del muelle les permitía hacer el bordo de estribor con algunos grados iniciales de ventaja y con la corriente a favor que les permitía restarle metros a los que habían virado previamente.
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A partir de ahí, vuelta a empezar hasta el final de la manga que, salvo la superioridad mostrada en la mayoría de las mangas por Alfonso Moreno, mostró gran igualdad entre los perseguidores del anterior. Miguel A. Iglesias, Óliver Góngora y Javier Contreras intentaron ponérselo difícil a Alfonso Moreno pero, salvo contadas mangas, no lo consiguieron.
La primera jornada se cerró con el liderato de Alfonso Moreno, seguido por Javier Contreras, Miguel A. Iglesias y Óliver Góngora.
Por la noche, la flota se distendió con un prolongado tapeo por el centro de Málaga y reflexiones post-regata en el MALACCA (gracias Antonio).
El Domingo amaneció con menos viento (si bien, servidor anunciaba que arreciaría). La flota aparejó alegremente el 1 y, también alegremente, se echó al agua.
El final de cuarta manga de este día fue apoteósico: la ganaba con facilidad Alfonso Moreno, mientras el que iba a ser segundo claro (el Contreras) intentaba en vano (a un metro escaso de la linea de llegada), virar para entrar. El Contreras terminó cuarto en esta manga ¡y gracias!. A medida que la flota terminaba, se apreciaba un desconfort cada vez mayor en los que manejaban las embarcaciones desde la zona de control: la neumática no paraba de recoger barcos sin control y los que, a duras penas controlaban, controlaban a duras penas: con el aparejo 1 no había manera de virar ni trasluchar. Al final, se consiguió volver a puerto y todos se aplicaron en cambiar el juego 1 por el 2.
Las 6 mangas que siguieron se corrieron con viento de 16 nudos (siempre de levante) y con las condiciones de dificultad descritas del día anterior.
La tónica de resultados se mantuvo en el mismo orden que el sábado, por lo que al final, el primero quedó primero, el segundo quedó segundo y el tercero quedó tercero, como no podía ser de otra forma. O lo que es lo mismo: Alfonso, Javier, el Nene y Óliver.
Por detrás, Miguelón, Arturo, el recién llegado Andrés, Mariano y Moncho, protagonizaron una dura pugna que terminó con el mencionado orden, pero apretaditos de puntos.
El parte de averías fue diverso: a Chica y Andrés les dejaron parte de los protectores de proa incrustados en sendas brechas de sus barcos, por lo que, tras el análisis del ADN de las pruebas se localizó inmediatamente a los agresores (Samu y Óliver) que fueron puestos a disposición judicial. Contreras jr., para alegría de su padre, inundaba el barco y mataba el receptor; y aunque el padre intentó reanimarlo, no pudo mas que certificar la defunción. Francis, Samu y Contreras Sr. tenían problemas con el pegamento de los paños de sus mayores del juego 2 (la cinta americana tuvo que acudir en ayuda de este último). Gabriel demostró que cualquier situación es manifiestamente empeorable hasta llegar a la total ruina del propietario, consiguiendo, tras romper el palo del juego 2 al acudir al rescate de su barco, destrozar el juego 1 que puso en un alarde temerario al querer seguir navegando con la que estaba soplando.
Por fin se entregaron los trofeos, las afamadas Farolas, y a continuación se obsequió a los regatistas con una estupenda pinchitada moruna.
Mención aparte para Rafa Álvarez, alma meter del Club Náutico Mar de Alborán y de esta regata. No descansó un momento y estuvo en todos los detalles. Gracias Rafa.
Eso es todo amigos, nos veremos en febrero en la Regata de Invierno.
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